ÇA NE PEUT FAIRE DU MAL




Por fin he llegado a Lille. Dos semanas de adaptación y todo parece encontrar su sitio. La ciudad, preciosa. Las calles parecen un laberinto de floristerías, iglesias, museos, operas y tiendas. Las cafeterías invaden la calle, haciendo que recurdes esa imagen del norte de Europa, romántica y fría a la vez. Nunca pensé que existieran de verdad.
Al mismo tiempo, Mary Poppins hace su entrada triunfal cada vez que miras al cielo. Los tejados lilloises recuerdan a aquellos rodeados de bruma de la ciudad londinense, y un chim-chimney suena en tu cabeza de forma ineitable.
Lille ha sido la capital europea de la cultura en el año 2004, pero bien podría haberlo sido éste. Como ejemplo, el domingo pasado un palacete del centro de la ciudad acogía una exhibición de tango. Dos hombres mostraban sus piruetas, rodeados de personas que daban calor a su actuación.
Aun no se ha hecho notar el típico tiempo de Lille. Los jerseys siguen esperando impacientes en el armario, mientras que las camisetas de tirantes piden ya las vacaciones... En España no está haciendo bueno (vemos el canal internacional aquí) y todo parece que sea del mundo al revés. Según la "fauna autóctona", poco queda para que no pare de llover... pero aún mantenemos la esperanza de que ese momento tarde en llegar.



Por último, pero no por ello menos importante (quizá lo sea más que todo lo anterior) queda hablar de las personas que me acompañan en esta, llamemos, aventura. Por ahora somos tres: Alba, Camino y yo. Cada una con lo suyo, pero increíblemente parecidas. Empezamos a sospechar que hicieron un casting para ver quien iba a esta encantadora ciudad.
El resto de erasmus poco apoco entran en mi vida... Son básicamente italian@s y españoles, pero aun así nos comunicamos en francés. Las palabras se mezclan con expresiones latinas que todos conocemos, pero aun así resulta interesante como puede una conversación salir adelante con poco esfuerzo.

Ya por último queda decir que los franceses del norte no son tan fríos como esperaba. Max (un bohemio que conocimos en una cafetería, que debe estar ya en Madrid) nos contó que se suele decir que a pesar del frío de las calles, las gentes tienen el corazón caliente. Y es cierto. Las soirées (fiestas en casa) se nos han acumulado en estas dos semanas.
Por ahora, y para no hacer interminable la entrada, es suficiente. Os dejo un primer contacto con mi vida en Francia. Después llegarán las anécdotas, pero me gustaría que esto os sirviera para poner las historias venideras en contexto.
Un beso, y a tou taleur!!!

2 comments:

@andrearoblesr said...

FEA!!!!! ya veo q estás echa toda una franchuta.. pero sigue contando..que queremos saber más!!!!! (ah, tú no te metas nunca en mi bog, idiota!! ;)

Anonymous said...

Anita, cariño... cuidado con los erasmus italianos... NO SON TRIGO LIMPIO!!! (nosotros los llamamos los triticales, movidas veterinarias...)

Ya pronto estoy allí